miércoles, 23 de diciembre de 2020

Justificación Teórica

PERCEPCIÓN ESPACIAL Y TEMPORAL, ORDENACIÓN, SECUENCIACIÓN, DISTANCIA Y TRAZADOS EN NIÑOS DE 5-6 AÑOS


LA EDUCACIÓN FÍSICA EN EDUCACIÓN INFANTIL: PERCEPCIÓN ESPACIAL Y TEMPORAL

La educación física busca el desarrollo armónico del cuerpo como instrumento para alcanzar la madurez humana, la armonía, un autoconcepto positivo y una razonable autoestima. Es, también, un ámbito adecuado para el cultivo y desarrollo de actitudes positivas y de valores individuales y sociales de gran entidad. Son diversos los trabajos que afirman que la práctica de la actividad física potencia positivamente el desarrollo de la empatía, tolerancia, autoconfianza, motivación intrínseca o autoestima (Arufe, 2020). Esto hace que “educadores e investigadores están convencidos de que en ninguna otra etapa de la vida es tan importante la educación física como en los años de educación infantil” (Barcala et al., 2016, p.102).

La educación física se trabaja en la etapa de Educación Infantil desde distintos contenidos, que son los que se recogen en el esquema:

Fuente: elaboración propia con base en datos Arufe (2020).

En el desarrollo de las sesiones que abordamos en el blog nos vamos a centrar en la percepción espaciotemporal, cuyo contenido está incluido dentro de las capacidades perceptivo motrices.

 

Fuente: elaboración propia con base en datos Arufe (2020).


IMPORTANCIA DEL DESARROLLO DE LA PERCEPCIÓN ESPACIAL Y TEMPORAL

Las capacidades perceptivo motrices se dividen en tres grandes bloques, que son la corporalidad, la espacialidad y la temporalidad. La corporalidad se encarga del dominio y conocimiento del cuerpo en relación consigo mismo. La espacialidad y la temporalidad se refieren al desarrollo de la corporalidad en relación con el tiempo y al espacio.

De la intersección de cada posible par, o de las tres en su conjunto, nacen otra serie de capacidades:




Fuente: elaboración propia con base en datos Barcala et al. (2016).

Trabajando la temporalidad y la espacialidad, además de mejorar las percepciones del espacio y del tiempo, preparamos también el camino para el dominio de estas otras capacidades, dependientes de ellas, e igualmente fundamentales en el desarrollo motriz de los niños.

Las relaciones que se producen entre la percepción del espacio y del tiempo son básicas para regular el conocimiento del entorno en el niño, pues le permite dirigirse con éxito hacia el logro de un determinado objetivo (Barcala et al., 2016) aumentando así su autonomía.

Un desarrollo incorrecto de la espacialidad puede llevar a problemas de aprendizaje, dificultades de razonamiento y alteraciones en la conducta (Gómez, 2012). La escritura y la posición de los grafemas, su correcta lectura, la ordenación de números y la aritmética son elementos del aprendizaje condicionados por el desarrollo de la estructuración espaciotemporal en el niño (Rivilla, 2019).

También el desarrollo de la capacidad de orientación espacial mejora aspectos importante de la práctica deportiva en edad escolar como la velocidad de ejecución, la coordinación dinámico general o la capacidad para anticipar la dirección y orientación de otros compañeros en movimiento (Badau et al., 2010, citado en Barcala et al., 2016)

 

CONCEPTO DE PERCEPCIÓN ESPACIAL

La percepción espacial se define como la toma de conciencia del sujeto de su situación y de sus posibles situaciones en el espacio que lo rodea, así como de los objetos que en él se encuentran (Wallon, 1984, citado en Barcala et al., 2016). Para dominar la percepción espacial es necesario que se produzca la separación entre el yo y el mundo que lo rodea.

La espacialidad se alcanza a través de la organización espacial, que es el producto de la orientación espacial, la estructuración espacial y sus relaciones espaciales, y constituye el pilar que posibilita sus movimientos en el espacio. En Educación Infantil se desarrolla la etapa del espacio perceptivo, en la que las percepciones y el control del cuerpo evolucionan a través de la educación sensorial, y por tanto, van ligados a las exploraciones y a las acciones concretas, teniendo siempre como punto de referencia al propio sujeto. Al final de la etapa, entre los 5 y 6 años, la localización egocéntrica, característica de los primeros años, va evolucionando hacia una localización objetiva, consiguiendo discriminar el espacio que ocupa en un determinado entorno del que ocupan los objetos que el entorno alberga (Latorre y López, 2009, citado en Barcala et al. 2016). Para alcanzar el espacio representativo (a partir de los 7 u 8 años), en que el niño logra desligar el espacio de las acciones concretas, interiorizándolo, es necesario que desde la educación infantil se ofrezca a los niños una gama amplia de situaciones que favorezcan la exploración del entorno y de la relación de nuestro cuerpo con él (Pastor et al., (2015).

Fuente: elaboración propia con base en datos Barcala et al. (2016).

La orientación espacial es la capacidad para mantener en constante localización el propio cuerpo, tanto en función de la posición de los objetos, así como para posicionar esos objetos en función de la propia posición (Conde y Vicinana, 2001, citado en Gómez,2012). La orientación espacial es una habilidad ligada al espacio perceptivo y a las relaciones topológicas.

Las relaciones topológicas son relaciones cualitativas elementales entre objetos y sujetos, comienzan sobre el segundo año de vida y perduran aproximadamente hasta los cinco o seis. Incluye las relaciones de orientación (arriba-abajo, alto-bajo, delante-detrás…) distancia (lejos-cerca, junto-separado), situación (dentro-fuera, encima-debajo…) orden y sucesión (ordenar objetos según cualidades como forma, color, tamaño, peso).

La estructuración espacial es la capacidad para orientar o situar objetos y sujetos, sin tomar el propio cuerpo como sistema de referencia (Barcala et al., 2016). Se encuentra ligada al espacio representativo y a las relaciones proyectivas y euclidianas. La estructuración espacial se apoya en la orientación y es posterior a ella. Entre los seis y los nueve años, aparece el espacio representativo, que incorpora las nociones de perspectiva y proyección entre distintos objetos y figuras entre sí. Las nociones simples se consolidan sobre los 6-7 años y las complejas sobre los 10-12 años.

En la etapa comprendida entre los 5 y los 6 años el niño será capaz de mejorar las relaciones espaciales, incrementando la comprensión que posee de la ordenación de los objetos que lo rodean, así como de las distancias que los separan (Conde y Viciana, 1977, citado en Barcala et al., 2016).

 

CONCEPTO DE PERCEPCIÓN TEMPORAL

La percepción temporal consiste fundamentalmente en tomar conciencia de los hechos sucesivos como distintas unidades (Barcala et al., 2016). El tiempo en sí mismo no es perceptible directamente por los sentidos, únicamente se percibe a través del movimiento: sucesión de sus acciones, velocidad con la que la realiza, etc. Además, se caracteriza por ser un fenómeno subjetivo, cargado de afectividad y asociados, sobre todo, a las necesidades biológicas.

La percepción temporal va unida a la percepción especial, pues los movimientos se dan necesariamente en un tiempo determinado y las informaciones espaciales posibilitan la información temporal. Primero se perciben los espacios y después se va estructurando el concepto simbólico de tiempo.

La materialización del tiempo, al no ser tangible ni visible, se obtiene asociando diferentes elementos (orden, duración, velocidad…) al movimiento del niño.

 Fuente: elaboración propia con base en datos Barcala et al. (2016).

El término de percepción temporal está compuesto por varios conceptos, que son la estructuración, orientación y organización temporal.

La estructuración temporal se define como la conciencia y vivencia de las acciones motrices en relación con el tiempo, y permite situar hechos, objetos o pensamientos dentro de una serie sucesiva (Barcala et al., 2016). 

El orden es la vertiente cualitativa de la estructuración temporal y se define como la distribución sucesiva de los hechos y situaciones que tienen lugar a lo largo de un periodo de tiempo, es decir, la secuenciación de los hechos. Para que la percepción del orden sea posible, se necesita una distancia mínima separadora de dos estímulos sucesivos para que estos sean percibidos aisladamente, y así poder manejar los conceptos de antes y después.  

La duración es la vertiente cuantitativa de la estructuración temporal y se define como la toma de conciencia del intervalo que separa el principio y el fin de un acontecimiento. Es la medida del tiempo físico que separa dos puntos de referencia.

La orientación temporal es la habilidad necesaria para orientarse en una dirección determinada del tiempo recurriendo a nociones temporales como día/noche; ayer/hoy, etc.

La organización temporal se define como la estructuración temporal de varias secuencias de movimientos, representada por el ritmo.

A los 4-5 años el niño solo logra evaluar las duraciones y las velocidades refiriéndose al tiempo intuitivo, desde sus propias sensaciones, estando unida la evolución de la percepción temporal a la percepción espacial (por ejemplo, la duración es la distancia de un desplazamiento, la variable corto se confunde con la de rápido) (Barcala et al., 2016). Es a partir de los cinco años cuando empieza a ser capaz de comprender las relaciones temporales básicas y las nociones de velocidad (lento/rápido), y al finalizar el segundo ciclo de infantil es capaz de reconocer y establecer aspectos básicos sobre la duración de una determinada acción.

 

TRABAJO DE LA PERCEPCIÓN ESPACIO TEMPORAL A LOS 5 Y 6 AÑOS, DESDE LA ORDENACIÓN, SECUENCIACIÓN, DISTANCIA Y TRAZADO

Fuente: gráfico de elaboración propia.

En las sesiones que vamos a desarrollar en el blog, nos vamos a centrar en el trabajo de la espacialidad desde los conceptos de distancias, trazados y ordenación, relacionados con las relaciones topológicas y la orientación espacial, características de la etapa educativa de infantil, centrándonos en los 5-6 años. Para ellos vamos a buscar enfocar las sesiones hacia la representación espacial mediante actividades globales que impliquen el cálculo de distancias, itinerarios, ejercicios de situación, desde los que alcanzar el afianzamiento de nociones espaciales de ordenación (primero, segundo, tercero, último, al principio, al final, en medio, siguiente, anterior, posterior), el desarrollo de trayectorias y la interpretación de planos, mapas, croquis.

La percepción temporal la vamos a tratar igualmente para el grupo de edad de entre 5 y 6 años.  Se va a hacer desde el trabajo de la estructuración temporal, y en concreto mediante el orden de lo que el niño hace, de modo que desarrolle su manejo en la secuenciación de los hechos.  El objetivo es conseguir la interiorización de las nociones temporales como antes y después, series ordenadas y momento justo. Dado que el niño desarrolla la temporalidad a través de la acción motriz, se hará mediante experiencias dinámicas de relaciones con el tiempo.

En las propuestas de sesiones se ha buscado que la organización de espacios y materiales permitan a los niños implicarse en las conductas motrices concretas que respondan a los objetivos planteados de percepción espacial y temporal, siendo el mismo cuerpo del niño el principal recurso, ya que es el que le permite experimentar sus vivencias, fundamental en la educación infantil. El niño es el centro de atención del proceso educativo, utilizando para ello métodos basados en la acción y la experimentación, con el juego y la interacción motriz entre los compañeros como el principal recurso didáctico.

El uso de elementos lúdicos es la forma más natural de aprender. Además, contribuye al desarrollo social y afectivo de la personalidad y fomenta la adquisición de actitudes, valores y normas, siendo el medio ideal para la adquisición de habilidades corporales, entre ellas las de orientación espacial y temporal (Barcala et al., 2016). Los juegos que trabajan lo espaciotemporal lo hacen desde el uso de espacios y trayectorias que permitirán desarrollar representaciones mentales, así como desde el desarrollo de la duración de los movimientos, una organización de los segmentos, el ritmo y la propia coordinación de movimientos (Barcala et al., 2016)

El planteamiento de las sesiones se ha preparado en función de los objetivos de desarrollo espaciotemporal, y mediante actividades precisas que buscan adaptarse a la edad del niño, para que las actividades ni sean muy complejas, ni excesivamente sencillas para su nivel. Pero siempre teniendo en cuenta la necesidad en la práctica de observar, y orientar, sin olvidar la flexibilidad necesaria para incorporar o modificar las situaciones de aprendizaje, según la evolución de la intervención.  

 

BIBLIOGRAFÍA:

Arufe, V. (2020). ¿Cómo debe ser el trabajo de Educación Física en Educación Infantil?. Retos, 37, (588-596). https://recyt.fecyt.es/index.php/retos/article/view/74177/45764

Barcala, R., Abelairas, C. & Gil., Pedro (2016). Didáctica de la Educación Física en Educación Infantil. Propuestas prácticas desde una visión renovada. Editorial Síntesis.

Espada, M., (2011). La Educación Física en Educación Infantil: desarrollo del esquema corporal. EFDeportes.com, 157. https://www.efdeportes.com/efd157/la-educacion-fisica-en-educacion-infantil.htm

Gómez, A., (2012). Propuesta de desarrollo de la espacialidad en las clases de Educación Física. Revista Digital de Educación Física. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3929969

Miraflores, E., Cañada, D. & Abad, B. (2016). Actividad Física y Salud de 3 a 6 años. Guía para docentes de Educación Infantil. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. España. https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/prevPromocion/Estrategia/docs/GuiaAF_3_6anos_docentes.pdf

Pastor, M.M., Alonso, J. I., Luna, G., Jiménez-Ridruejo, G., Martín, T. & Santisteban, A., (2015). Propuestas didácticas de carácter interdisciplinar para la enseñanza/aprendizaje del espacio y el tiempo en la Educación Infantil. Didácticas Específicas, 13. https://revistas.uam.es/didacticasespecificas/article/view/2688

Prieto, M.A., (2011). La percepción corporal y espacial. Innovación y experiencias educativas. https://docplayer.es/3420868-La-percepcion-corporal-y-espacial.html

Rivilla, I. (2019). Didáctica de la Educación Física en Educación Infantil y Primaria. Unir Editorial.

 

 

 

 


1 comentario:

  1. ¡Felicidades por la elaboración de este fantástico blog!

    La justificación está perfectamente argumentada y considero que tal y como habéis reflejado, es muy importante trabajar la orientación espacial, ya que es posible que los niños/as lleguen a tener problemas de aprendizaje por un deficiente desarrollo de la misma.

    También es necesario, a través de la percepción temporal, que puedan establecer relaciones de orden, duración, ritmo, etc. que figuran reflejadas en las sesiones planificadas y que se centran en conceptos como sucesión, ordenación pero también y me parece innovador, en la interpretación de planos y mapas.

    Respecto a la evaluación, está muy bien planificado que se realice tanto al alumnado como al docente y a las actividades diseñadas.

    ¡Un gran trabajo!

    Cristina Albarrán

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